lunes, 19 de septiembre de 2016

El colapso de las adopciones. (Adopción en Comunidad Valenciana).

La Comunitat registra el mayor retraso de España para acoger a un niño. Casi 3.000 familias esperan hasta 10 años para lograr su sueño

Claro que hay inquietud por el caso de Joan. ¿Me puede pasar a mí? Esa es la pregunta que se hacen algunas familias que nos llaman. Lo normal es que la preadopción siga adelante y no pase nada. Pero dramas como este te meten el miedo en el cuerpo». Ruth Martínez, fundadora de la asociación Adoptants, que engloba a más de un centenar de hogares de la Comunitat en fase de acogida o con un niño ya adoptado, reconoce que la trágica ida y vuelta consumada esta semana del pequeño de cuatro años desde su casa de preadopción en Sueca, su hogar durante tres años, hasta los brazos de su madre biológica ha sembrado la inquietud entre las familias que hoy en día dan techo a un niño, que anhelan culminar la adopción pero que aún no tienen el proceso culminado.

«En absoluto, no debe haber ninguna inquietud. Todas las administraciones tenemos fallos, pero este caso es absolutamente insólito. Es insólito que se tarde tanto tiempo y tremendamente injusto que un niño pase tantos años en esta situación de indefinición». Es la respuesta ante los nervios de las familias por parte de la directora general de la Infancia y la Adolescencia de la Generalitat, Rosa Molero. «Las familias pueden estar tranquilas», añade.

Pero lo cierto es que el drama vivido por Joan, por sus padres de preadopción y por su madre biológica se ha añadido como una montaña más que superar, aunque sea psicológica, en la cordillera de dificultades que afrontan todos aquellos que optan por convertirse en padres mediante una adopción. «Esta semana, cientos de personas han llamado a la Consejería de Servicios Sociales, aterrados porque les puedan quitar a sus niños. No es lo normal, pero siempre que existe acogimiento preadoptivo, puede pasar lo que ha ocurrido con Joan», subraya Enrique Vila, abogado de la pareja de acogimiento del pequeño de Sueca. «Es necesario cambiar la ley para que un niño no pase a manos de la familia preadoptiva hasta que el proceso judicial sea firme y no haya marcha atrás», añade el letrado.

En la Comunitat Valenciana hay 145 familias de acogimiento preadoptivo (ahora llamadas de 'guarda con fines de adopción'): 96 en Valencia, 33 en Alicante y 16 en Castellón, según datos de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. Pero el espectro existente de aspirantes a convertirse en padre o madre de adopción se dispara al contemplar el atasco que existe en el sistema. «La adopción nacional está colapsada, sobre todo en la Comunitat Valenciana, que es donde más atasco existe», asegura Ruth Martínez. La directora general de Infancia y Adolescencia reconoce que hay «mucho por hacer». Acepta la falta de personal, psicólogos y equipos encargados de evaluar a las familias.

Rosa Molero habla de unos ocho años para culminar una adopción. Las estadísticas son más reveladoras. Basta echar un vistazo a la lista de la conselleria con las familias valencianas pendientes de recibir el certificado de idoneidad, el papel necesario para convertirse en candidatos a la posterior asignación de un niño. Un total de 2.527 familias a las que ni siquiera se ha realizado aún el examen psicosocial. Y muchas de ellas, a la espera desde 2006. Una década de impaciencia. A ello hay que sumarle otras 170 personas ya con este certificado pero sin menor asignado. Y el atasco aumenta día a día. Cada año, la Comunitat registra 250 solicitudes de adopción nacional. Y por auto se conceden 80. Apenas una de cada tres expectativas queda cumplida.

Nuestra petición es que se suspenda la recepción de nuevas solicitudes de adopción hasta que se resuelva el atasco existente. Es inhumano tener a las personas así, a la espera de un certificado o una llamada por el sueño de ser padres. El que ha presentado los papeles este año o hace poco, no es consciente de que quizás no logre adoptar nunca». La directora general pone sobre la mesa otro mal que se ha extendido y que pervierte el sentido en este caso de los acogimientos, la figura escogida para que menores cuya tutela está temporalmente en manos del Consell pasen un tiempo en un buen ambiente a la espera de constatar si pueden regresar con sus padres o familias. «El 80% de los acogimientos se han transformado en permanentes, y esto es algo que tenemos que arreglar», subraya Molero, en aras a lograr que efectivamente el acogimiento se convierta en algo transitorio hasta el regreso del menor a su entorno o su posible adopción.

La falta de personal que la conselleria reconoce es calificado desde la asociación Adoptants como «brutal». Más necesidad de psicólogos, «falta de personal en los centros de menores, falta de personal para controlar cuánto tiempo pasan los niños en las familias de acogida»... O escasez de personal «en el departamento de orígenes de la conselleria, el encargado de gestionar el derecho de todo niño a saber de dónde viene o cuál es su origen, que hace que la respuesta se demore hasta un año».

En cualquier caso, la posibilidad de que se repita un caso como el de Sueca es mínima. La directora general insiste mucho en ello. «Es insólito», repite en muchos fragmentos de la conversación. Sus dudas acerca de si en el caso de Joan se ha seguido el mejor camino son palpables. «Debe siempre mandar el interés superior del menor. Ni un juez, ni un equipo psicosocial ni la administración pueden hacer lo que quieran, sino seguir siempre la práctica más satisfactoria con el niño. Incluso la ley marca que debe ser siempre escuchado y tenido en cuenta, si puede hacerlo, sea cual sea su edad», subraya Rosa Molero.

«Es insólito», repite la responsable autonómica. Recuerda que un niño no entra en el sistema de adopción hasta que previamente no se ha estudiado «convenientemente su entorno y descartado que en su familia extensa no exista alguien que pueda hacerse cargo de él». Si no, se corre el peligro de incurrir en lo que Molero destacaba hace unos días en LAS PROVINCIAS: «Es una enorme barbaridad no haber facilitado un periodo de adaptación. En la memoria traumática del niño esto va a recordarlo como si fuera un abandono, es algo que lo va a marcar de adulto».

(Fuente: www.lasprovincias.es)


domingo, 18 de septiembre de 2016

Extranjeros no podrán adoptar niños peruanos hasta nuevo aviso, anunció Ministerio de la Mujer.

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables declaró en crisis el Sistema Nacional de Adopciones y ha suspendido toda adopción internacional de niños peruanos.

[Ministerio de la Mujer lamentó fallo de Corte Suprema sobre trata de menores en Madre de Dios]

Fue hace unos días que llegó a los medios la historia de tres niños peruanos, adoptados por misioneros cristianos provenientes de Estados Unidos, que sufrieron agresiones físicas y psicológicas por parte de estos.

La adopción ocurrió a través de Villa Hope, una agencia privada de adopciones acreditada ante el Estado peruano pero que, como reveló un informe de Latina, ha desaparecido del país. 

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El viceministro de Poblaciones Vulnerables, Mario Ríos, anunció que la suspensión seguirá hasta realizar una adecuada evaluación de las agencias de adopciones. 

Los datos revelados por Latina parecen señalar que la tarea no será fácil: en los últimos cinco años, de los 1702 niños han sido dados en adopción, 582 fueron al extranjero y gran parte de ellos se encuentra en Italia (302), donde cuatro de las ocho agencias no dan razón sobre ellos.

ADOPCIONES NACIONALES SIGUEN EN PIE


Solo las adopciones internacional han sido suspendidas. Si eres peruanos y deseas adoptar un niño, aún lo puedes hacer (siempre y cuando haya sido declarado en abandono por el Poder Judicial).

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En esta adopción pueden participar personas solteras, casadas o en uniones de hecho desde los 25 años de edad hasta los 55. Además, se debe cumplir con una capacitación y evaluación integral antes de obtener la custodia.

DATO

  • El viceministro Mario Ríos anunció también una completa auditoría a las adopciones realizadas en los últimos cinco años.
(Fuente: www.peru21.pe)

Organismos extranjeros no completaron informes sobre situación de niños peruanos adoptados.

El caso de la familia Nachtigal, una pareja de estadounidenses que adoptó y maltrató a tres niños peruanos, fue la alerta para que el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) descubriera un evidente descuido en la etapa postadoptiva de los menores e iniciara la reorganización total de la Dirección General de Adopciones (DGA).
En los últimos seis años, 565 familias adoptaron a menores peruanos. De estas, 304 eran extranjeras, frente a 261 peruanas. Sin embargo, en 62 casos las autoridades y organismos extranjeros acreditados para estas adopciones no han cumplido con entregar los informes de la situación de los menores adoptados.

Mario Ríos Espinoza, viceministro de Poblaciones Vulnerables del MIMP, refirió que en el caso de los extranjeros se debe enviar ocho informes postadoptivos al Perú. Sin embargo, además de que muchos no cumplieron con este proceso, presentaron informes superficiales que no profundizaron en el seguimiento y situación real de los niños, niñas y adolescentes, o tercerizaron las visitas a las familias adoptivas.

“Los informes postadoptivos no se ciñen a los lineamientos establecidos por las directivas, referidos a la apariencia y comportamiento, estado de salud, lenguaje, desarrollo cognitivo y estado emocional, así como a la adaptación y dinámica familiar, pautas de crianza, sociabilidad, economía, condiciones de vivienda y adopción, y abordaje de los orígenes”, refirió.

Ríos comentó que, tras una investigación a la DGA, se encontraron una serie de irregularidades. Por ejemplo, había registros manuales que imposibilitaban generar información y seguimiento de los casos, se detectó descuido en las Unidades de Adopción Regional, pues no había una adecuada supervisión a su trabajo, pese a que en algunos casos estas dependencias se encargaban de realizar la función de investigación tutelar. 

LAS MEDIDAS

Tras las falencias encontradas, sobre todo en la etapa postadoptiva, se declaró en reorganización la DGA y se nombró a una comisión para evaluar y proponer las recomendaciones necesarias para la reforma administrativa y de gestión interna, la cual tiene 30 días de plazo para presentar su informe.

El viceministro sostuvo que, como parte del proceso de reorganización, se está evaluando modificar la norma para que, en caso de encontrarse algún incumplimiento por parte de los organismos que apoyan las adopciones internacionales, se cancele su acreditación o se impongan sanciones.

En tanto, se ha suscrito un convenio de cooperación interinstitucional entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y el MIMP, para el seguimiento postadoptivo internacional, y se está coordinando con las embajadas de los países y los consulados del Perú en el extranjero para que cuando tengan informes de seguimiento postadoptivo pendientes de entrega los remitan de manera correcta y oportuna.

También se trabaja para ampliar el compromiso postadoptivo que suscriben las familias nacionales e internacionales para que los padres mantengan en comunicación a los niños adoptados con la DGA.

Asimismo, se impulsa la creación de la ‘tarjeta de alerta’, para el reporte inmediato de hechos que adviertan alguna posible irregularidad, y la creación de la ficha de atención telefónica y vía Skipe, para registrar cada tres meses las comunicaciones realizadas con las familias y niños en adopción y postadopción.

A mediano plazo se incluirá a un representante del Poder Judicial como integrante del Consejo Nacional de Adopciones y se trabajará en la separación del área adoptiva y postadoptiva, que actualmente se encuentran unidas.

Asimismo, se designará un equipo de profesionales para el acompañamiento postadoptivo especializado y así evitar las adopciones truncas o frustradas.

PROCESO DE ADOPCIÓN

En tanto, las adopciones para familias nacionales continúan. La DGA recibe del Poder Judicial y de la Dirección de Investigación Tutelar un promedio de 10 a 12 expedientes mensuales de niños, niñas y adolescentes declarados judicialmente en estado de abandono en todo el país.

Los menores son promovidos a la adopción solo cuando cuentan con declaración de abandono y sentencia consentida.

Hay dos tipos de adopciones: la regular, que se refiere a niños y niñas menores de 9 años de edad, y las prioritarias, que agrupan a niños mayores de 9 años, adolescentes, grupos de hermanos o personas con problemas de salud y discapacidad.

Actualmente 29 menores están en la primera categoría y 369 en la segunda. En tanto, hay 194 familias nacionales y 93 familias extranjeras en lista de espera para una adopción.

Según la estadística de la DGA, en los últimos cinco años años, 429 menores en situación regular fueron dados en adopción a familias peruanas y 334 a familias extranjeras. Entre los países con mayor número de adopciones están Italia (179 niños), España (63 niños) y Estados Unidos (22 niños).

En el caso de los niños prioritarios, 70 fueron dados en adopción en Perú y 258 en el extranjero. Entre los países con más niños prioritarios peruanos adoptados están Italia (147 niños) y Estados Unidos (84 niños).

(Fuente: www.peru21.pe)

domingo, 28 de agosto de 2016

Cataluña elabora censo de niños adoptados con síndrome de alcoholismo fetal.

Barcelona, 23 jul (EFE).- El Instituto Catalán de Adopción y Acogida (ICAA) ha comenzado a elaborar un estudio de prevalencia para conocer el número de niños adoptados en Cataluña que padecen el Síndrome de Alcoholismo Fetal (SAF), tras tener conocimiento de que existen muchos casos diagnosticados años más tarde de la adopción.

La mayoría de los niños diagnosticados con este síndrome proceden de Ucrania y Rusia por lo que la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, ha anunciado esta semana que la Generalitat se plantea vetar las adopciones en los países del Este de Europa.

Sin embargo, según ha informado el ICAA, de los 5.000 niños y adolescentes adoptados provenientes de países de la Europa del Este, se desconoce cuántos padecen este síndrome, causado porque la madre biológica consumió bebidas alcohólicas durante el embarazo.

Según el ICAA, estas adopciones tuvieron su auge a principios de los 2000 y hace pocos años se empezó a detectar que algunos de estos niños estaban afectados por el SAF.

El síndrome puede tener diferentes grados de afectación y no se puede diagnosticar con facilidad en los primeros años de vida, lo que, según el ICAA, ha supuesto una preocupación para muchas familias, más aún cuando algunos de los niños adoptados han estado diagnosticados de SAF cuando llevaban ya un tiempo de convivencia con los padres adoptivos.

"Ahora mismo no existen datos que determinen cuántos niños provenientes de la adopción internacional están afectados por este síndrome, lo cual es imprescindible para diseñar e implementar políticas públicas que nos ayuden a mejorar circuitos y procedimientos", han informado fuentes del ICAA.

Por eso, el Instituto Catalán de Adopción y Acogida da prioridad a la investigación y el diseño de recursos para niños con SAF, la mayoría de ellos provenientes de la adopción internacional en países de la Europa del Este.

Para abordar el problema, el ICAA elabora un estudio de prevalencia, para poder cuantificar los niños que padecen este síndrome, conjuntamente con los hospitales de referencia de Cataluña y en coordinación con la Agencia de Salud Pública de Cataluña.

También está elaborando un protocolo de diagnóstico y hará una campaña de divulgación de este síndrome, además de elaborar una guía de recursos que determine qué necesitan los niños con SAF en los ámbitos de la salud, la educación y o socialmente.

Otra de las cuestiones que se ha planteado el ICAA es elaborar unas recomendaciones de uso interno y para las entidades colaboradoras con el fin de determinar mejoras en los circuitos y los procesos de adopción.

El ICAA ha asegurado que desde hace tiempo alerta a las familias y facilita información de los riesgos existentes antes de iniciar los procesos de adopción, durante los procesos de formación para la idoneidad y también estableciendo más mecanismos para aumentar las garantías en los procesos de tramitación y asignación.

El objetivo, según el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, es "promover el trabajo conjunto y compartido para abordar esta situación de forma global, minimizar riesgos y que las familias puedan disponer de la máxima información posible". EFE

(Fuente: www.lavanguardia.com)

Pese a los prejuicios, adoptaron chicos con discapacidad y son familias felices.

La feliz realidad de las familias que adoptan chicos con discapacidad se contrapone a todos los miedos y prejuicios que deja entrever el escaso número de parejas o personas inscriptas en el Registro Unico de Aspirantes a Guarda con Fines de Adopción (RUA) que están dispuestas a recibir a estos chicos: apenas el 17 por ciento del total.

Una de esas familias es la que componen Valeria Gasa -una psicóloga y acompañante terapéutica de 27 años- y Ezequiel, un niño de 8 años usuario de silla de ruedas con retraso madurativo severo y microcefalia, que viven en la localidad bonaerense de Salto.

"Desde que compartimos nuestras vidas, hace dos años, mi casa se llenó de sillas de ruedas, rampas y andadores, pero también de amor y felicidad?, contó a Télam. No obstante, reconoce que, para los familiares, amigos y conocidos ?es difícil aceptar que una pueda tener deseos de adoptar? a un chico con discapacidad. ?He tenido que dar explicaciones y escuchar frases como 'te arruinaste la vida', 'estás mal', 'estás atada para toda tu vida'", contó.

Y si bien estos comentarios "me han dañado mucho", la joven asegura que cada día sigue "eligiendo" la vida que lleva "y disfrutando mucho" de cada instante de cotidianeidad.

Valeria y Eze se conocieron cuando, con un año y medio, él fue institucionalizado en el Hogar del Niño de Salto, y ella fue convocada para tratarlo como asistente terapéutica.

"Nunca había pensado en adoptar pero lo conocí a Ezequiel y me pudo: lo adoré desde el primer día que lo vi y su discapacidad no me condicionó para nada. Así que con el correr del tiempo decidí renunciar a ese trabajo para ofrecerle a la jueza un proyecto de vida para él", contó.

Tras haber obtenido la guarda provisoria en marzo 2014, "la lucha más grande" que está teniendo que afrontar Gasa es con las obras sociales, que se han mostrado reticentes a cumplir con la obligación de cubrir ciertas prestaciones.

Así, recién hace 10 días y gracias a presión de los más de 20.500 firmantes en Change.org, la joven consiguió que PAMI les otorgue la silla de ruedas pediátrica a medida que venía reclamando hace cinco años.

"Me encantaría saber que hay más personas que quieren adoptar chicos con discapacidad, porque ellos merecen una mejor calidad de vida", concluyó.

Es que de los 5.705 postulantes inscriptos actualmente en el RUA, que funciona en el ámbito del ministerio de Justicia, sólo el 16 por ciento aceptarían adoptar a niños con algún problema de salud o discapacidad leve y sólo el 1 por ciento están abiertos también a chicos con una discapacidad severa.

Esas chances se achican si los niños en situación de adoptabilidad tienen más de un año: sólo el 6 por ciento acepta niños de hasta 6 años y una discapacidad leve; y apenas el 0,10 por ciento son capaces de convertirse en padres o madres de chicos de hasta 12 años con discapacidad leve.

A diferencia de Valeria, la marplatense Verónica Costilla Juliano llegó a su hijo Mauro -hoy de 16 años- a partir de una de las primeras convocatorias públicas de postulantes para casos urgentes de adopción.

"Durante 20 años yo había hecho muchos tratamientos para quedar embarazada sin éxito y un día que estaba bastante triste, nos fuimos con mi marido a buscar refugio en el afecto de mi tierra de origen, Tucumán. Y allá me enteré de la convocatoria, y fue escuchar y saber que Mauro era mi hijo", contó a Télam.

Corría junio del 2000: siete meses antes, Mauro había venido al mundo con sólo 6 meses de gestación, poco más de 1 kilo de peso y una ceguera bilateral asociada a la prematurez, a lo que después se sumaría el diagnóstico de autismo.

Su madre biológica, una joven de 19 años en situación de extrema vulnerabilidad e inmersa en una situación de violencia, ya desde el embarazo había expresado a la Justicia su voluntad de dar al niño en adopción. "Tenía un diagnóstico de que iba a quedar en estado vegetativo porque se golpeaba constantemente su cabecita y era el único movimiento que tenía; pero fuimos corrigiendo con natación, equinoterapia, kinesiología, danza, música", dijo.

"Todas las terapias que se te ocurra las hicimos y hoy corre maratones, ha participado en olimpiadas especiales de natación, canta, cocina y toca la batería", agregó.

A la distancia, Verónica recuerda "la prueba piloto" de ese juez que se animó a publicar las fotos de Mauro y de una niña con síndrome de down para promover su adopción, y no duda en calificarla de "éxito" a pesar de que sólo se presentaron ella y su esposo. "No se presentó muchísima gente, pero nos presentamos nosotros, y eso era suficiente", dijo.

Como Valeria, Verónica y su esposo tienen que afrontar todavía ahora, 16 años después, cuestionamientos a su decisión.

"Me preguntan por qué, si podés elegir, elegís esto, y yo digo ¿por qué no?". Además, cuando buscás un hijo, te puede tocar en la panza un niño con discapacidad", dijo. 

"A veces me encuentro con mamás que se sienten muy mal porque ellas no esperaron niño con autismo, mientras que nosotros vamos felices por la vida porque elegimos a Mauro con sus condiciones".

(Fuente: www.diaadia.com.ar)

"En algún rincón del mundo hay un niño que está esperando a que tú vayas".

La adopción para una familia monoparental es más compleja, ya que el veto a esta condición va en aumento.

La historia de Mª Carmen Guillamón es tal vez la 'cara feliz' de un proyecto de vida, el de la adopción, con un camino no exento de dificultades. Vecina de Murcia, soltera y sin hijos, a sus 44 años se interesó por el acogimiento familiar temporal, aunque seguidamente su idea inicial iría más allá. «Decidí que quería ser madre pese a que por mi edad ya no fuese posible. Así pues, empecé con la adopción nacional, pasaron dos años y aquello no avanzaba. Así que dejé de esperar y me lancé a probar al extranjero». 

La suya, una familia monoparental, implica una dificultad añadida, pues cada vez es más difícil adoptar sin pareja en un país extranjero. Su primer hijo, Denis, vino de Rusia en 2010, y precisamente este país ha dejado de admitir familias monoparentales.

Confiesa entre risas que, contra todo pronóstico, cree que su primera adopción fue «la más rápida de la historia». Y es que a los seis meses de la petición pudo tener al pequeño en sus brazos. Más tarde, y tras el batacazo que le supuso la paralización de las adopciones a monoparentales en Rusia, decidió no darse por vencida y apostar de nuevo por la adopción, ahora en otro país. Polonia fue el objetivo fijado, y, hace año y medio, Óscar llegó a casa. 

Asegura que «tener al niño no es acabar el proceso», pues en ese momento es cuando todo empieza. «Para las familias monoparentales no hay ayudas especiales, y ser mamá y papá a la vez implica tener un trabajo extra», afirma. 

Cuenta que en este tiempo se ha sentido cuestionada y que la frase que más le repetían era que estaba loca. «Todavía me dicen: '¿Por qué no recurriste a la inseminación?' Y no saben que el tema de la adopción abarca mucho más. Por supuesto, mi deseo es ser madre, pero hay un tema de solidaridad muy difícil de explicar y que la gente no entiende. En algún sitio hay un niño que está esperando a que tú vayas. Que no se valore lo que haces por estos niños me entristece. Hay más rechazo que aceptación en el sentido de que te dicen: '¿Para qué te quieres complicar la vida?' Y en cierto modo te sientes discriminada cuando no valoran que sean mis hijos por el hecho de no ser su madre biológica».

No calificaría el proceso como tortuoso, pero sí reconoce haber vivido con cierta angustia los estudios para la obtención de la idoneidad. «Los test psicológicos eran lo peor. Te hacen preguntas un poco desagradables, se meten mucho en tu vida privada. Sabes que no tienes nada que ocultar, pero te planteas qué será lo políticamente correcto». 

Hoy no hay quien le borre la sonrisa y la felicidad le desborda al hablar de Óscar y Denis. En definitiva, una experiencia con final feliz pero con una carga emocional llena de vaivenes; pero, «¿qué son meses y meses de espera comparado con una vida entera?». «Ha merecido la pena», sentencia.

(Fuente: LA OPINIÓN DE MURCIA)


Etnicidad de bebé no podrá ser factor para adopción. Adopción nacional en Rumanía.

BUCAREST.— Los padres que quieran adoptar a niños en Rumania ya no podrán escoger la etnia del bebé, según una ley de adopciones aprobada en ese país europeo.

Gabriela Coman, directora de la Agencia para Adopciones y para la Protección de los Derechos de los Niños, presentó la nueva ley de adopciones el miércoles. Afirmó que la etnicidad del niño ya no será un factor para realizar una adopción.

Algunos romanos se niegan a adoptar a niños roma (gitanos). Coman dijo también que los padres podrán rechazar como máximo cinco niños.

Una nueva ley de adopciones entró en vigencia el 12 de agosto, con el fin de agilizar los procesos de adopción del promedio actual de 18 meses a menos de un año.

Unos 57.500 niños en Rumania están bajo cuidado del estado. De estos, 3.250 son elegibles para ser adoptados, y 456 de ellos son menores de 3 años.

(Fuente: www.el-mexicano.com.mx)