domingo, 28 de agosto de 2016

Cataluña elabora censo de niños adoptados con síndrome de alcoholismo fetal.

Barcelona, 23 jul (EFE).- El Instituto Catalán de Adopción y Acogida (ICAA) ha comenzado a elaborar un estudio de prevalencia para conocer el número de niños adoptados en Cataluña que padecen el Síndrome de Alcoholismo Fetal (SAF), tras tener conocimiento de que existen muchos casos diagnosticados años más tarde de la adopción.

La mayoría de los niños diagnosticados con este síndrome proceden de Ucrania y Rusia por lo que la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, ha anunciado esta semana que la Generalitat se plantea vetar las adopciones en los países del Este de Europa.

Sin embargo, según ha informado el ICAA, de los 5.000 niños y adolescentes adoptados provenientes de países de la Europa del Este, se desconoce cuántos padecen este síndrome, causado porque la madre biológica consumió bebidas alcohólicas durante el embarazo.

Según el ICAA, estas adopciones tuvieron su auge a principios de los 2000 y hace pocos años se empezó a detectar que algunos de estos niños estaban afectados por el SAF.

El síndrome puede tener diferentes grados de afectación y no se puede diagnosticar con facilidad en los primeros años de vida, lo que, según el ICAA, ha supuesto una preocupación para muchas familias, más aún cuando algunos de los niños adoptados han estado diagnosticados de SAF cuando llevaban ya un tiempo de convivencia con los padres adoptivos.

"Ahora mismo no existen datos que determinen cuántos niños provenientes de la adopción internacional están afectados por este síndrome, lo cual es imprescindible para diseñar e implementar políticas públicas que nos ayuden a mejorar circuitos y procedimientos", han informado fuentes del ICAA.

Por eso, el Instituto Catalán de Adopción y Acogida da prioridad a la investigación y el diseño de recursos para niños con SAF, la mayoría de ellos provenientes de la adopción internacional en países de la Europa del Este.

Para abordar el problema, el ICAA elabora un estudio de prevalencia, para poder cuantificar los niños que padecen este síndrome, conjuntamente con los hospitales de referencia de Cataluña y en coordinación con la Agencia de Salud Pública de Cataluña.

También está elaborando un protocolo de diagnóstico y hará una campaña de divulgación de este síndrome, además de elaborar una guía de recursos que determine qué necesitan los niños con SAF en los ámbitos de la salud, la educación y o socialmente.

Otra de las cuestiones que se ha planteado el ICAA es elaborar unas recomendaciones de uso interno y para las entidades colaboradoras con el fin de determinar mejoras en los circuitos y los procesos de adopción.

El ICAA ha asegurado que desde hace tiempo alerta a las familias y facilita información de los riesgos existentes antes de iniciar los procesos de adopción, durante los procesos de formación para la idoneidad y también estableciendo más mecanismos para aumentar las garantías en los procesos de tramitación y asignación.

El objetivo, según el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, es "promover el trabajo conjunto y compartido para abordar esta situación de forma global, minimizar riesgos y que las familias puedan disponer de la máxima información posible". EFE

(Fuente: www.lavanguardia.com)

Pese a los prejuicios, adoptaron chicos con discapacidad y son familias felices.

La feliz realidad de las familias que adoptan chicos con discapacidad se contrapone a todos los miedos y prejuicios que deja entrever el escaso número de parejas o personas inscriptas en el Registro Unico de Aspirantes a Guarda con Fines de Adopción (RUA) que están dispuestas a recibir a estos chicos: apenas el 17 por ciento del total.

Una de esas familias es la que componen Valeria Gasa -una psicóloga y acompañante terapéutica de 27 años- y Ezequiel, un niño de 8 años usuario de silla de ruedas con retraso madurativo severo y microcefalia, que viven en la localidad bonaerense de Salto.

"Desde que compartimos nuestras vidas, hace dos años, mi casa se llenó de sillas de ruedas, rampas y andadores, pero también de amor y felicidad?, contó a Télam. No obstante, reconoce que, para los familiares, amigos y conocidos ?es difícil aceptar que una pueda tener deseos de adoptar? a un chico con discapacidad. ?He tenido que dar explicaciones y escuchar frases como 'te arruinaste la vida', 'estás mal', 'estás atada para toda tu vida'", contó.

Y si bien estos comentarios "me han dañado mucho", la joven asegura que cada día sigue "eligiendo" la vida que lleva "y disfrutando mucho" de cada instante de cotidianeidad.

Valeria y Eze se conocieron cuando, con un año y medio, él fue institucionalizado en el Hogar del Niño de Salto, y ella fue convocada para tratarlo como asistente terapéutica.

"Nunca había pensado en adoptar pero lo conocí a Ezequiel y me pudo: lo adoré desde el primer día que lo vi y su discapacidad no me condicionó para nada. Así que con el correr del tiempo decidí renunciar a ese trabajo para ofrecerle a la jueza un proyecto de vida para él", contó.

Tras haber obtenido la guarda provisoria en marzo 2014, "la lucha más grande" que está teniendo que afrontar Gasa es con las obras sociales, que se han mostrado reticentes a cumplir con la obligación de cubrir ciertas prestaciones.

Así, recién hace 10 días y gracias a presión de los más de 20.500 firmantes en Change.org, la joven consiguió que PAMI les otorgue la silla de ruedas pediátrica a medida que venía reclamando hace cinco años.

"Me encantaría saber que hay más personas que quieren adoptar chicos con discapacidad, porque ellos merecen una mejor calidad de vida", concluyó.

Es que de los 5.705 postulantes inscriptos actualmente en el RUA, que funciona en el ámbito del ministerio de Justicia, sólo el 16 por ciento aceptarían adoptar a niños con algún problema de salud o discapacidad leve y sólo el 1 por ciento están abiertos también a chicos con una discapacidad severa.

Esas chances se achican si los niños en situación de adoptabilidad tienen más de un año: sólo el 6 por ciento acepta niños de hasta 6 años y una discapacidad leve; y apenas el 0,10 por ciento son capaces de convertirse en padres o madres de chicos de hasta 12 años con discapacidad leve.

A diferencia de Valeria, la marplatense Verónica Costilla Juliano llegó a su hijo Mauro -hoy de 16 años- a partir de una de las primeras convocatorias públicas de postulantes para casos urgentes de adopción.

"Durante 20 años yo había hecho muchos tratamientos para quedar embarazada sin éxito y un día que estaba bastante triste, nos fuimos con mi marido a buscar refugio en el afecto de mi tierra de origen, Tucumán. Y allá me enteré de la convocatoria, y fue escuchar y saber que Mauro era mi hijo", contó a Télam.

Corría junio del 2000: siete meses antes, Mauro había venido al mundo con sólo 6 meses de gestación, poco más de 1 kilo de peso y una ceguera bilateral asociada a la prematurez, a lo que después se sumaría el diagnóstico de autismo.

Su madre biológica, una joven de 19 años en situación de extrema vulnerabilidad e inmersa en una situación de violencia, ya desde el embarazo había expresado a la Justicia su voluntad de dar al niño en adopción. "Tenía un diagnóstico de que iba a quedar en estado vegetativo porque se golpeaba constantemente su cabecita y era el único movimiento que tenía; pero fuimos corrigiendo con natación, equinoterapia, kinesiología, danza, música", dijo.

"Todas las terapias que se te ocurra las hicimos y hoy corre maratones, ha participado en olimpiadas especiales de natación, canta, cocina y toca la batería", agregó.

A la distancia, Verónica recuerda "la prueba piloto" de ese juez que se animó a publicar las fotos de Mauro y de una niña con síndrome de down para promover su adopción, y no duda en calificarla de "éxito" a pesar de que sólo se presentaron ella y su esposo. "No se presentó muchísima gente, pero nos presentamos nosotros, y eso era suficiente", dijo.

Como Valeria, Verónica y su esposo tienen que afrontar todavía ahora, 16 años después, cuestionamientos a su decisión.

"Me preguntan por qué, si podés elegir, elegís esto, y yo digo ¿por qué no?". Además, cuando buscás un hijo, te puede tocar en la panza un niño con discapacidad", dijo. 

"A veces me encuentro con mamás que se sienten muy mal porque ellas no esperaron niño con autismo, mientras que nosotros vamos felices por la vida porque elegimos a Mauro con sus condiciones".

(Fuente: www.diaadia.com.ar)

"En algún rincón del mundo hay un niño que está esperando a que tú vayas".

La adopción para una familia monoparental es más compleja, ya que el veto a esta condición va en aumento.

La historia de Mª Carmen Guillamón es tal vez la 'cara feliz' de un proyecto de vida, el de la adopción, con un camino no exento de dificultades. Vecina de Murcia, soltera y sin hijos, a sus 44 años se interesó por el acogimiento familiar temporal, aunque seguidamente su idea inicial iría más allá. «Decidí que quería ser madre pese a que por mi edad ya no fuese posible. Así pues, empecé con la adopción nacional, pasaron dos años y aquello no avanzaba. Así que dejé de esperar y me lancé a probar al extranjero». 

La suya, una familia monoparental, implica una dificultad añadida, pues cada vez es más difícil adoptar sin pareja en un país extranjero. Su primer hijo, Denis, vino de Rusia en 2010, y precisamente este país ha dejado de admitir familias monoparentales.

Confiesa entre risas que, contra todo pronóstico, cree que su primera adopción fue «la más rápida de la historia». Y es que a los seis meses de la petición pudo tener al pequeño en sus brazos. Más tarde, y tras el batacazo que le supuso la paralización de las adopciones a monoparentales en Rusia, decidió no darse por vencida y apostar de nuevo por la adopción, ahora en otro país. Polonia fue el objetivo fijado, y, hace año y medio, Óscar llegó a casa. 

Asegura que «tener al niño no es acabar el proceso», pues en ese momento es cuando todo empieza. «Para las familias monoparentales no hay ayudas especiales, y ser mamá y papá a la vez implica tener un trabajo extra», afirma. 

Cuenta que en este tiempo se ha sentido cuestionada y que la frase que más le repetían era que estaba loca. «Todavía me dicen: '¿Por qué no recurriste a la inseminación?' Y no saben que el tema de la adopción abarca mucho más. Por supuesto, mi deseo es ser madre, pero hay un tema de solidaridad muy difícil de explicar y que la gente no entiende. En algún sitio hay un niño que está esperando a que tú vayas. Que no se valore lo que haces por estos niños me entristece. Hay más rechazo que aceptación en el sentido de que te dicen: '¿Para qué te quieres complicar la vida?' Y en cierto modo te sientes discriminada cuando no valoran que sean mis hijos por el hecho de no ser su madre biológica».

No calificaría el proceso como tortuoso, pero sí reconoce haber vivido con cierta angustia los estudios para la obtención de la idoneidad. «Los test psicológicos eran lo peor. Te hacen preguntas un poco desagradables, se meten mucho en tu vida privada. Sabes que no tienes nada que ocultar, pero te planteas qué será lo políticamente correcto». 

Hoy no hay quien le borre la sonrisa y la felicidad le desborda al hablar de Óscar y Denis. En definitiva, una experiencia con final feliz pero con una carga emocional llena de vaivenes; pero, «¿qué son meses y meses de espera comparado con una vida entera?». «Ha merecido la pena», sentencia.

(Fuente: LA OPINIÓN DE MURCIA)


Etnicidad de bebé no podrá ser factor para adopción. Adopción nacional en Rumanía.

BUCAREST.— Los padres que quieran adoptar a niños en Rumania ya no podrán escoger la etnia del bebé, según una ley de adopciones aprobada en ese país europeo.

Gabriela Coman, directora de la Agencia para Adopciones y para la Protección de los Derechos de los Niños, presentó la nueva ley de adopciones el miércoles. Afirmó que la etnicidad del niño ya no será un factor para realizar una adopción.

Algunos romanos se niegan a adoptar a niños roma (gitanos). Coman dijo también que los padres podrán rechazar como máximo cinco niños.

Una nueva ley de adopciones entró en vigencia el 12 de agosto, con el fin de agilizar los procesos de adopción del promedio actual de 18 meses a menos de un año.

Unos 57.500 niños en Rumania están bajo cuidado del estado. De estos, 3.250 son elegibles para ser adoptados, y 456 de ellos son menores de 3 años.

(Fuente: www.el-mexicano.com.mx)

¿Amor sin barreras?. (Columna sobre adopción).

¿Por qué hoy reflexionar sobre la adopción? Porque todo trata de ellos, niñas y niños. Y es adentrarse también en angustiosos sustantivos: soledad, abandono, vulnerabilidad, desamparo. Son nuestros menores,  y sólo ellos, lo que nos interpelan a fin de que nuestra Justicia sea rápida y, desde ya, justa.

Los menores en situación de adoptabilidad son el motivo y motor de jurisprudencia. Los mayores, en su calidad de adoptantes, son primero adultos cuyas motivaciones para emprender este camino pueden ser múltiples: la ilusión de una familia “perfecta” , rescatar un matrimonio, llenar un vacío existencial, dar amor, verse prolongado en un descendiente, o abrir sus corazones a una realidad muchas veces desconocida. Motivaciones, muchas. Resultados, pocos.

Lo que sí sabemos es que, si bien las expectativas de adopción varían en cada caso, el 90% de los adoptantes quiere niños con edades que vayan desde el recién nacido hasta los 5 años. Pero  la edad de los menores que están en condiciones de ser adoptados es inversamente proporcional a ello: la mayoría tiene más de 5 años.

Existe, además de las expectativas de edad de los niños, una realidad que golpea y debe conocerse: la mitad de los menores presenta alguna discapacidad y muy pocos padres están dispuestos a adoptarlos. ¿Pretende todo esto desalentar la adopción? Muy por el contrario, significa redoblar el compromiso y abrir nuestras almas. Queda claro que el camino requiere, por parte de los adultos, un amor sin barreras.

La tarea legislativa nos encuentra muchas veces con casos emocionantes: seis hermanitos que fueron adoptados por tres familias distintas decidieron ser una familia extendida. Entendieron desde el comienzo que los niños eran hermanos y que debían seguir siéndolo.

El nuevo Código Civil y Comercial  que rige en Argentina desde hace un año tiende a acelerar todos los procesos. Hoy una mujer embarazada que ha decidido dar a su hijo en adopción ya no tiene que esperar seis meses, sino tan sólo 45 días tras la concepción.Pasado el puerperio, entiende la ley que sus decisiones no serán emocionales u hormonales. Un punto aquí: esta mujer tiene 45 días para dar marcha atrás y son los padres adoptantes los que tendrán que sobreponerse a la frustración en pos del bienestar del niño: permanecer con su madre biológica.

Somos muchos los legisladores que  intentamos día a día que el sistema sea eficiente, buscando consensuar más y mejores leyes. Ya está en Diputados un proyecto de Registro Unico de Menores en situación de adoptabilidad, fruto del trabajo conjunto de mujeres de los bloques mayoritarios: avanzamos hacia una base de datos completa y nacional que tendrá como finalidad aglilizar, transparentar y poner a disposición de todos los padres adoptantes aquella información que, al día de hoy, es de manejo exclusivo de los jueces. Esta base de datos también podrá poner blanco sobre negro la eficiencia de los juzgados para dar pronta respuesta a aquellos que no pueden esperan. La prioridad sigue siendo ellos, los niños.

Porque hay miles de chicos que “egresan” de institutos por año, sin haber encontrado alguien que los cobije y que deben enfrentar la vida adulta solos.

Como ya dijimos, ser padres adoptivos muchas veces supone sobreponerse al dolor para reinventarse. Toda historia de adopción envuelve una muestra de entrega incondicional de esos padres en pos de la felicidad de un niño. Educar debe tener al amor como objetivo. Y nadie puede aprender mejor que los niños. ¿Qué otra cosa distinta podríamos decir en torno a padres e hijos?

*Diputada nacional PRO. 

Connie Liermann

(Fuente: www.perfil.com)

Carta de la directora: 'La cobardía'. (Artículo sobre adopción internacional en Cataluña).

"No sé cuántas familias con expedientes abiertos estarán ahora aterrorizadas imaginando una cadena de represalias que siempre terminan del mismo modo: la paralización de las adopciones".

Es una noticia pequeña, enterrada por un sofocante verano de negociaciones, vetos, consultas del Rey y atentados. La Generalitat de Cataluña se plantea prohibir la adopción de niños en Rusia y en Ucrania. ¿Por qué? La noticia, que he leído en La Vanguardia y visto en Antena3, dice que “una parte de los niños sufren Síndrome de Alcoholismo Fetal”. No se sabe cuántos ni en qué medida. Tampoco con qué consecuencias concretas sobre su salud. No hay ningún protocolo específico para su tratamiento. Pero como consecuencia, la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, ha anunciado que “se estudia” prohibir nuevas adopciones de niños rusos y ucranianos. La señora Bassa es maestra y psicopedagoga de formación pero sindicalista de carrera, llegó a la consellería desde la dirección de UGT y ha decidido cortar por lo sano. Tranquiliza a las familias que están en pleno trámite permitiendo que continúen y sugiere a las que inician el proceso que elijan otros países. 

Entiendo que lo que la Generalitat y su consellera pretenden con esta medida es evitar la llegada de niños enfermos que graven el sistema de salud. Es decir, garantizar, en lo que de ellos depende, ciudadanos sanos que no supongan un coste para la Administración. Si este es el objetivo, supongo también que la medida se complementará con otras que avancen en la misma dirección y que quizá se concreten en la obligación de acreditar ante el Estado un cociente mental elevado antes de tener hijos, o una historia sanitaria intachable para poder reproducirse. Son aspiraciones que los estados totalitarios ya exploraron con los resultados históricos que todos conocemos.

No soy una experta en adopciones. Más allá de que mi hijo pequeño es adoptado. Pero sí sé algo que la Generalitat y la señora Bassa pasan por alto: que una ola de este tipo produce invariablemente un tsunami en los procesos que están tramitándose. No sé cuántas familias con expedientes abiertos estarán ahora aterrorizadas imaginando una cadena de represalias que siempre terminan del mismo modo: la paralización de las adopciones. El niño se queda en el infierno de soledad y tristeza en el que está. Y pasa también por alto que Rusia es, seguramente, el país mayoritario de origen de niños adoptados en España en general y en Cataluña en particular. 

La prohibición limita todavía aún más las posibilidades de cientos de familias que están dispuestas a enfrentarse a un absurdo maratón de obstáculos con los que les bombardean los Estados. No importa en qué comunidad autónoma se inician y en qué país terminan, las adopciones tienen un objetivo común: la protección de las Administraciones, del Estado, del sistema burocrático. No la de las familias. Por supuesto, no la de los niños. Alrededor de los años que dura una adopción hay reuniones disuasorias, funcionarios incompetentes, administraciones cobardes, Estados que se autoprotegen. Hay metáforas manidas sobre las mochilas que cargan estos niños, leyendas negras, zancadillas, mucho dinero... 

A todo este infierno, la señora Bassa va a añadir ahora una prohibición. Como casi todo en este asunto, desde la ignorancia, la ineptitud y la cobardía.

(Fuente: www.revistavanityfair.es)


Las adopciones internacionales en España caen un 85% en diez años.

 En 2014 llegaron 824 menores de distintos países por los 5.541 que lo hicieron en 2004, según los datos analizados por  Statista

 Las características de los menores que los países ofrecen en adopción ya no coinciden con lo que quieren las familias españolas: sanos de 0 a 2 años y en su mayoría niñas

 "Las nuevas medidas de los países de origen han ralentizado los plazos de tramitación haciendo que la adopción se convierta en un futurible demasiado lejano".


Los 15 primeros países receptores del mundo adoptaron un 70% menos en 2014 que en 2010, según las cifras recogidas por Peter Selman, de la Universidad de Newcastle. España era –de acuerdo con el mismo estudio– el segundo con más adopciones en 2004, pero los cambios legislativos y económicos en los países de origen y la falta de correspondencia entre el perfil buscado por los adoptantes y el de los menores que necesitan un hogar han motivado que las cifras se hayan reducido un 85% en los últimos 10 años. La inseguridad económica provocada por la crisis también ha influido en el descenso, según los expertos consultados.

Menos países y políticas más proteccionistas 

El proceso de adopción que vivieron Carlos y su compañera para poder acoger a su hija Marta duró dos años. Marta llegó a España en 2003 procedente de China, uno de los países en los que tradicionalmente más han adoptado los españoles. Desde entonces, los tiempos de espera de las familias que solicitaron acoger menores en este país se han extendido hasta los 8 y 9 años.

China es uno de los lugares donde el proceso de adopción ha cambiado. Las diferentes Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional (ECAI), los organismos acreditados por la Administración para gestionar este proceso, empezaron a percatarse del retraso de las adopciones procedentes del gigante asiático en 2007.

"Los países donde las condiciones económicas se han invertido, como es el caso de China, han incrementado las medidas de protección sobre sus menores. Son países que, al haberse desarrollado más, han entrado en una política que prioriza las adopciones nacionales, que los niños y niñas se queden en su país", señala Ana Miramontes de MIMO, una de las ECAI que gestiona adopciones.

Pero China no es el único país en el que se ha reducido drásticamente el flujo. Los menores adoptados en Rusia son muchos menos desde que los cambios legislativos del país paralizaran todos los expedientes en 2013 a la espera de un convenio que vetara a las parejas homosexuales y que España firmó un año mas tarde. En Etiopía, fue el colapso de solicitudes el que paralizó la presentación de nuevos procesos de adopción.

"Se trata de procesos dinámicos que van evolucionando con las circunstancias de los países, somos muchos los estados que adoptamos internacionalmente y cada vez los países que tienen abiertas las posibilidades de adopción internacional se van reduciendo", afirma Blanca Rudilla, directora de la Asociación para el Cuidado de la Infancia (ACI). "Las nuevas medidas de los países de origen han ralentizado los plazos de tramitación haciendo que la adopción se convierta en un futurible demasiado lejano", añade Miramontes. 

Las solicitudes no se adaptan a los menores

Las ECAI también llevan años advirtiendo de que el tipo de demanda de las familias españolas no coincide con las características de los menores que los países ofrecen en adopción. La mayoría de las solicitudes son para menores sanos de 0 a 2 años y en su mayoría para niñas, pero los menores que viven en los orfanatos no reúnen estas características. "En la actualidad los menores que se abandonan en países como China son mayoritariamente niños con ciertas patologías que las familias de origen no pueden afrontar ni asumir", afirma Rudilla.

Algo que también sucede en Rusia donde, según Manuel Luna, director de la Asociación Internacional para la Protección y Ayuda de los Menores del Este, "el perfil de los niños ha cambiado, tienen algún tipo de problema médico –normalmente recuperable– y la edad ha aumentado, y eso a las familias de acogida no les interesa tanto". 

Frente a esta situación, países como Holanda han decidido apostar por el llamado "Pasaje Verde", un proceso diferente para la adopción de huérfanos que en 2009 alcanzó el 66% de las adopciones de este país, mientras que en nuestro país sólo supuso el 9%. Los menores adoptados mediante esta vía tienen alguna enfermedad que puede tratarse, algún tipo de diversidad funcional o son niños y niñas con una edad que las familias que adoptan no suelen querer.

Desde ACI consideran imprescindible que los solicitantes comprendan que el proceso ha cambiado: "Las familias españolas tienen que plantearse qué tipo de niños hay en los orfanatos a día de hoy", afirma su responsable. "Hay muchas de las dolencias, como el VIH, que en España son muy asumibles. Las solicitudes se deben ir adaptando a la realidad de los menores", añade Lorena Morales, representante de Familias de Colores, otra de las asociaciones que gestiona adopciones en España.

Incertidumbre y recortes

"La adopción internacional, además, se ha visto muy afectada por los recortes en temas sociales", añade Manuel Luna, que coincide con los representantes de otras ECAI al señalar que la falta de recursos y la reducción de plantilla han ralentizado la elaboración del informe de idoneidad necesario para que las familias puedan continuar con la adopción.  

La crisis no ha afectado únicamente a la adopción en forma de recortes. Según la representante de MIMO, "las familias se han encontrado con una realidad con la que no contaban. La incertidumbre económica les ha llevado a tener un poco de miedo que puede llevar al desistimiento para querer continuar con el proceso de adopción". 

(Fuente: www.eldiario.es)